domingo, 8 de agosto de 2010

El YO superior

He estado leyendo hoy sobre el interesante tema del YO SUPERIOR. Según plantean los maestros de sabiduría, los seres humanos, cuando decimos YO, identificamos lo que somos apenas con una parte minúscula de todo lo que somos en verdad.

La mayoría de las personas comunes, consideran que ellos son simplemente el cuerpo físico. Hay algunas personas de pensamiento un poco más profundo, que consideran que ellos son, además de su cuerpo físico, también sus emociones y sus pensamientos.

Para un maestro de sabiduría, nuestras emociones y nuestros pensamientos no son más que una manifestación de nuestros cuerpos astral o emocional, y mental.

Sin embargo, ellos consideran que hay otro YO, más esencial en todos nosotros. Al parecer, desde la mirada de los grandes seres, nosotros somos algo que ni nosotros mismos conocemos.

La unión de los cuerpos físico, astral o emocional y mental, es lo que ellos consideran el YO INFERIOR, o PERSONALIDAD. Luego quedaría nuestro YO SUPERIOR o EGO.

El YO SUPERIOR o EGO, estaría conformado por los cuerpos Búdico, Átmico y Monádico.

Según dicen, en algún momento de nuestra vida (antes de nacer en el mundo físico) nuestro EGO hizo descender un pequeño fragmento de nosotros mismos hasta los planos inferiores. Este fragmento se convirtió en el núcleo de nuestra personalidad, la cual se revistió de mente, vehículo emocional y por último, de cuerpo físico. Sólo entonces, llegados a éste punto, sobrevino el nacimiento tal cual lo entendemos.

De éste modo, nuestra personalidad queda en condiciones de responder a las vibraciones groseras o pesadas de los planos menos evolucionados, como el plano mental, astral y físico. La PERSONALIDAD se olvida del EGO, se olvida de quien es. Es nuestra alma perdida y ciega que comienza su ciclo de peregrinación hasta fortalecerse y de nuevo alinearse con su YO SUPERIOR después de muchas encarnaciones.

Éste es un proceso inevitable, porque con el tiempo nuestro EGO o YO SUPERIOR se fortalece y llega un momento en que se impone a nuestra PERSONALIDAD. Empieza a tirar de ella y nos acerca al sendero de las realizaciones espirituales. Nos va despojando poco a poco, de encarnación en encarnación de nuestros apegos terrenales y mundanos.

Algunos hablan del YO SUPERIOR como ese maestro espiritual que todos tenemos dentro. Las meditaciones tienen como objetivo alinearse con ese ser, con esa especie de ángel que vive dentro de nosotros y que somos nosotros mismos. De él viene la sabiduría, y es como si él nos amara y nos perdonara nuestros errores, esos que cometemos a diario por estar viviendo en un campo de vibración tan baja y grosera que nos impide ver el camino.

Por eso cuando los budistas u otros seres espirituales, dicen el famoso mantran: ON MANI PADME HUM (Yo soy la joya en el loto) están poniéndose en contacto con su verdadero YO, que no es otro que su YO SUPERIOR.

Este ejercicio implica una sabiduría muy profunda, y es que por muy perdidos que estemos nosotros aquí abajo en el mundo terrenal, sólo anda perdida una pequeña parte de nuestro verdadero YO, porque la gran parte del ser que somos, sigue intacta y esperando que termine el ciclo de aprendizaje para volver a recoger esa semilla que le pertenece y que en su día echó a rodar por la tierra.

Es importante que intentemos al menos mentalmente apoderarnos de esta idea, pues así podremos tomar conciencia de algo muy importante, y es que nuestro verdadero YO, trasciende el cuerpo físico, trasciende nuestras emociones e incluso, trasciende nuestra mente, aún cuando apenas somos conscientes en este estadio, de la existencia de nuestra mente inferior, y aún nos queda por descubrir nuestra mente superior.

Si quieres saber quién eres en verdad (CONÓCETE A TI MISMO) usa tu mente para preguntarte hasta qué punto manda en ti tu cuerpo físico y tu cuerpo emocional. Usa tu mente y analízate a ti mismo. ¿Cuán apegado estás a los placeres mundanos?

No tienes que responderle esto a nadie. Tú solo, en silencio obsérvate, analízate. Pregúntate cómo reaccionas ante la comida, ante el dinero, ante la bebida, ante el sexo, ante las comodidades materiales. Luego pregúntate cómo son tus emociones. Si salen más de ti las emociones positivas como el amor, la compasión, la ecuanimidad, la humildad, la solidaridad, y qué hace tu mente con ellas, ¿las deja fluir, o les corta el paso? Medita sobre cómo y de qué manera salen de ti las emociones negativas como el odio, los celos, las envidias, los prejuicios, el deseo de riqueza, la avaricia, los rencores, el deseo de venganza. Pregúntate a ti mismo qué hace tu mente con estos sentimientos: ¿Los maniata o los deja fluir?

En la misma medida en que tu mente sea capaz de dominar las emociones negativas, y en la misma medida en que tu mente reconozca que tú eres más que tu cuerpo físico, y que no tiene sentido dedicar tu vida, única y exclusivamente, a darle placeres a ese cuerpo, que es el más perecedero de todos tus cuerpos, pues sólo te dura una encarnación, podrás saber si eres un ser más o menos evolucionado.

Tenemos tiempo de crecer. Lo más importante, el punto en que se abre la puerta del crecimiento espiritual, es cuando uno entiende que debe dedicarle su vida a esto. Mientras no lleguemos a tener comprensión de esta necesidad, pues el ser sigue ciego y perdido en el mundo de la ilusión, y lo peor es que en este mundo ilusorio en el que vivimos todos, no es posible encontrar la verdadera felicidad, esa gran felicidad que añora el alma.

Lo peor es que muchas veces queremos engañarnos a nosotros mismos y engañar a los demás. Muchas personas viven preocupados, más por parecer felices, que por ser felices. Otros dicen: “Yo soy muy bueno, pero cuando me hacen algo, me pongo como una fiera”. A esos les digo yo: “No, tú no eres bueno, tú eres una fiera, porque si serías bueno y un ser evolucionado, no sentirías dentro de ti esa emoción negativa. Y ya que la sientes, al menos trabaja para que seas capaz de controlarla. Ejercitar el autocontrol y la eliminación de estas emociones negativas, es lo que nos hace avanzar en el camino del crecimiento espiritual.

Al respecto dicen los maestros:
"El discípulo deberá matar la forma lunar"

Esto quiere decir, que debe matar su cuerpo astral, y esto significa que nuestro cuerpo astral no debe tener existencia más que como expresión del YO SUPERIOR, nunca como expresión de la PERSONALIDAD. Es decir, el cuerpo astral, en lugar de tener sus propias pasiones y emociones, debe reflejar sólo las que el EGO disponga.

TADEO

Nota: Éste post es una colaboración de nuestro amigo Tadeo. Agradecemos mucho Tadeo, tu colaboración con nuestro blog, siempre es un placer recibir mensajes de luz y de amor.

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